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niños victorianos

En Coruña, los domingos, algunos padres visten a sus hijos como si fueran niños ricos de una novela de Dickens. Pero hoy, día de Navidad, creo que esos padres se han superado. Sólo os digo que si me los encontrase a oscuras en un pasillo por la noche (a los hijos, claro) me moriría de miedo…

del kindle, del nook o acerca de los libros electrónicos

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Hoy he podido probar el Kindle. Por si alguno no sabe lo que es, se trata de un lector electrónico de libros/prensa. La verdad es nunca había visto uno y me ha sorprendido muchísimo, sobre todo la calidad de la impresión que es increíble. Me imagino que alguno levantará la ceja y pensará aquello de “donde esté un libro de verdad…” y no le pienso contradecir. Es más, regaladme un libro bien encuadernado, con un tipografía escogida adecuadamente y maquetado como dios manda y estaré más feliz que unas pascuas. Incluso si no cumple ninguna de las condiciones anteriores también me ganaréis para vuestra causa. Pero no está de más pensar para qué puede servir un dispositivo como el Kindle o el Nook:

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  • imaginad que podéis llevar con vosotros un dispositivo de unos 200-300 gramos en el que caben unos 3500 libros, enciclopedias, revistas y prensa y donde es posible realizar anotaciones al margen, subrayar o consultar la web
  • los chavales que vengan dentro de una generación no tendrán que cargar con esas mochilas de marine llenas de libros que te dejan canijo (por lo menos a mí sí)
  • posibilidad de descargar obras que existen ahora mismo en el proyecto Gutenberg y que son completamente gratis porque ya han expirado los derechos (y que en algunos casos son bastante difíciles de conseguir en papel)
  • medio de promoción para autores nóveles para los que editar un libro es poco menos que un sueño imposible
  • recomendadores: si tienes un libro o autor en el dispositivo te indica qué otros libros te pueden interesar basado en lo que leen el resto de los usuarios
  • como acción/reacción, algunas editoriales cuidarán mucho más los libros físicos que saquen al mercado…

Son sólo algunas ideas, pero si leéis los enlaces que os he puesto en el post, descubriréis muchas más. Y para terminar os dejo un buen resumen de libros electrónicos por menos de 300 euros

Eso sí: seguid regalando libros de verdad con o sin dedicatorias. No hay color…

¿a qué saben los libros?

firminFirmin es una rata canija que ha nacido en el sótano de una librería. Tiene doce hermanos de parto y su madre doce pezones para alimentarlos, así que la mayoría de las veces Firmin se queda sin comer. Para matar el gusanillo comienza a dar mordisquitos a los libros y al final termina leyéndolos. Ya sea por la dieta o por su atenta observación del mundo, deja detrás de sí frases rotundas:

Amigo mío, dado el abismo que separa todas tus experiencias de todas las mías, lo más cerca que te puedo situar de ese sabor tan único es decirte que los libros, así, por término medio, saben a lo mismo que huele el café

Tendrían que enterrar los libros con sus propietarios, como hacían los egipcios, para que la gente no pudiera poner sus manazas en ellos, lgo, para que los muertos tuvieran algo que leer en su largo recorrido de eternidad

Malo el amor no correspondido, pero lo que verdaderamente puede hundirlo a uno es el amor no correspondible

En cierta ocasión, un hombre con quien estaba de charleta en un bar me preguntó a qué me dedicaba. Yo le contesté: -A infestar.– ”

FirminSam Savage

los políticos según Dickens

Aquí tenemos, por ejemplo, a Lord Boodle, de considerable reputación en su partido, que ha sabido lo que es ejercer de ministro, y que dice a Sir Leicester Dedlock con gran solemnidad, después de la cena, que realmente no sabe adónde les va a llevar la presente época. Un debate ya no es lo que solía ser; la Camara ya no es lo que solía ser; incluso un gabinete de ministros es muy diferente a lo que era antes. Percibe con asombro que, suponiendo que cayera el gobierno actual, la elección por parte de la Corona para formar un nuevo gobierno se limitaría a Lord Coodle y a Sir Thomas Doodle, presuponiendo que sea imposible para el Duque de Foodle actuar con Goodle, que probablemente sería el caso como consecuencia de la brecha abierta por el esándalo con Hoodle. Entonces, si se diera el Ministerio de Asuntos Exteriores a Moodle, ¿qué se hace con Noodle? No se le puede poner a cargo de los Bosques, eso no es suficiente para Quoddle. ¿Entonces qué? ¡El país naufraga, se hunde, se viene abajo (como es evidente para el patriotismo de Sir Leicester Dedlock), porque no se puede encontrar un puesto para Noodle!

Por otra parte, el muy honorable William Buffy, miembro del parlamento, demuestra por encima de la mesa a otro, que el naufragio del país -sobre el que no cabe ninguna duda, pues tan sólo se discute la manera en que se va a producir- es atribuible a Cuffy. Si hubieras tratado a Cuffy como se debería haber hecho la primera vez que entró en el Parlamento, y si hubieras impedido que se pasara al partido de Duffy, podrías haber conseguido que se aliara con Fuffy, habrías conseguido el importante apoyo de un inteligente retórico como Guffy, en las elecciones habrías conseguido el apoyo de la riqueza de Huffy, habrías conseguido a Juffy, Kuffy y Luffy para los tres condados, y habrías fortalecido la Administración con los profundos conocimientos administrativos y económicos de Muffy. ¡Y todo esto en vez de depender ahora, como dependes, del mero capricho de Puffy!

Sobre este punto y otras cuestiones menores son de opiniones diferentes, pero resulta perfectamente claro al brillante y distinguido círculo a su alrededor que en realidad sólo se trata de Boodle y su séquito, y de Buffy y su séquito. Por supuesto, hay un pueblo, de eso no hay duda, un buen número de superfluos a los que hay que dirigirse ocasionalmente y que son los que han de corear los eslóganes, como en el escenario teatral; pero Boodle y Buffy, sus seguidores y sus familias, sus herederos, ejecutores testamentarios, administradores y curadores son los protagonistas natos, los directivos y líderes, y nadie más puede aparecer en escena, nunca.

Charles Dickens – Casa Desolada

Como dice la famosa canción…la vida sigue igual.

el periodista deportivo – richard ford

Esta mañana he salido de los apartamentos a la playa suave y cambiante y he dado un paseo en bañador y sin camisa. Y se me ha ocurrido que un efecto natural de la vida es cubrirse con una fina capa de… ¿qué?, ¿una película?, ¿un residuo de la piel de todas las cosas que has hecho, sido y dicho y en las que te has equivocado? No lo sé. Pero el caso es que durante mucho tiempo nos cubrimos con esa capa y sólo raramente lo sabemos, a menos que por un motivo o por una oportunidad inesperados salgamos de ella -durante una hora o incluso un momento- y nos sintamos repentinamente bien. Y en ese mágico momento uno se da cuenta del tiempo que ha pasado desde que empezó a sentir así. Se pregunta si habrá estado enfermo. ¿Es la propia vida una enfermedad o un síndrome? ¿Quién sabe? Seguro que todos nos sentimos así alguna vez, pues yo no puedo sentir nada que cientos de miles de ciudadanos no hayan sentido antes.

Sólo después, súbitamente, uno se despoja de eso -de esa película, de esa piel de vida- como cuando era pequeño. Y piensa: así debió de ser mi vida una vez, aunque entonces no lo supiera y tampoco lo recuerde realmente. Es una sensación de viento en las mejillas y en los brazos, de liberarse, de soltarse, de ser el faro que guía a los barcos. Y como no ha sido así durante mucho tiempo, esta vez uno quiere prolongar ese momento resplandeciente, ese aire fresco, esa nueva vida, intentando preservar una sensación fugaz, porque quizá cuando vuelva ya sea demasiado tarde, o sea demasiado viejo. Y la verdad es que ésa será la última vez que uno sienta eso en su vida.

Sacado del El periodista deportivo de Richard Ford, que como bien dice en la contraportada tiene tanto que ver con la crónica de deportes como Moby Dick con la caza de ballenas.

la taberna errante – chesterton

Terminada la La ciudad automática ahora mismo me voy a por La taberna errante de Chesterton (de la editorial Acuarela libros). Como dice la atractiva contraportada: “un par de proscritos hace rodar por toda Inglaterra, huyendo de la justicia, el último barril de ron de la isla después de que un decreto gubernamental haya ordenado el cierre de todas las tabernas en nombre del ecumenismo y el entendimiento entre las culturas. Allí donde los fugitivos se detienen y abren la espita del barril, enseguida cristaliza una sociedad en miniatura, como una perla alrededor de un grano de arena”.

En este enlace se explican detalles bastante interesantes acerca de los derechos de autor de esta obra. Y en este otro enlace podéis descargar el libro en PDF. Yo voy a ponerme mejor con la edición en papel porque por ahora sigo prefiendo el tacto del libro físico, aunque a lo mejor en el futuro me convence (para algunos usos) el Kindle de Amazon o el lector que va a sacar Sony junto a Google.

En fin, ya os iré contando qué tal está la obra, aunque de primeras todo lo que escribe Chesterton siempre garantiza una pizca de humor, lucidez y sabiduría.