leído en domingo

Fue uno de mis 28 derribos. Yo nunca apunté contra personas, y le diré más: de haber sabido que Saint-Exupéry iba en ese avión, no hubiera disparado. Ya entonces había leído todos sus libros, era un escritor célebre. Pero yo no lo sabía, ni siquiera hoy puedo estar del todo seguro.

El piloto alemán que abatió al escritor

Lo triste de la guerra: si reconoces al que tienes enfrente no habrías disparado. Quizás por eso los uniformes buscan el anonimato y homogeneidad.

Tras leer estas declaraciones cojo las Radiaciones de Jünger y me encuentro con estas palabras subrayadas:

Noticias locales. Perpetua ha ido a visitar al pequeño Grethe que ha sido atacado por un carnero. Estaba jugando cerca de un prado con su hermano y, sin duda porque llevaba una chaqueta colorada, el animal lo volteó y arrojó al suelo. A cada una de sus tentativas de ponerse en pie, el carnero se enfurecía , le pisoteaba las dos clavículas, le golpeaba con los cuernos en la cabecita, que se hinchó hasta casi quedar irreconocible. Su hermano corrió hasta la aldea a buscar ayuda. Oyó cómo el pequeño, cada vez que se levantaba, trataba de apaciguar a su astado adversario con estas palabras:

-Carnero, que yo soy bueno.

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