símbolos

El pasado lunes aproveché para visitar Pontevedra y pasear un poco. No conozco mucho la ciudad y tras unas cuantas vueltas me encontré ante el escaparate de la librería Michelena. Al mirar hacia el estrecho interior recordé que ya había estado allí en otra ocasión. Así que entré y empecé a curiosear las estanterías llenas de libros de cine, música, literatura, ediciones extrañas… el sueño de cualquier ratón de biblioteca.

No sé cómo, acabé en el final del pasillo frente a un mueble en el cual se apilaban libros de arte y arquitectura. Uno de ellos me llamó la atención: se llamaba Los tesoros de Venecia de Antonio Manno. Comencé a hojearlo y creo que es el complemento ideal para visitar la ciudad. Todos esos detalles pequeños, esas connotaciones perdidas que se nos escapan al visitar una ciudad de manera superficial. Por no hablar de los cuadros: muchas veces me sentía triste por no conocer los símbolos asociados a las pinturas. Ya sea de mitología clásica o historia de santos.

Casualmente levanté la vista y me topé con el Diccionario de símbolos de Juan Eduardo Cirlot, un libro que podría ayudarme con ese vacío. Siempre le he tenido ganas y en esta ocasión decidí que me lo llevaría puesto. De noche, repasando las páginas como un niño pequeño (fijándome en los dibujos, vamos) pude leer lo siguiente…

“Fonético: Y la palabra, que es fundamentalmente un fenómeno acústico, tiene más valor como sonido que como expresión de una idea, ya que el sonido contenido en ella y que de ella emana en determinadas vibraciones es la modulación del hálito cósmico; pronunciar en el justo modo una palabra sintonizándola, por así decirlo, con los diversos ritmos del cosmos, significa restituirle su elemental poder. En la tradición hindú se alude con frecuencia al sentido concreto de letras (como sonidos) y sílabas o palabras. Al examinar el sentido de las veces Makara y Kumara defínese la significación concreta de cada sonido (la R es la onomatopeya del trueno, simboliza el poder creador; ppo eso la mayoría de los verbos incluyen esta letra en casi todos los idiomas. Ma, alude a la materia, etc). En la sílaba Om (Aum) los hindúes y tibetanos ven concentrada toda la esencia universal (A, principio; U, transición; M, final, sueño profundo). Esta creencia mística en el poder fonético per se llevó a los gnósticos y creyentes de Mitra a la inclusión de pasajes carentes de sentido literal en sus fragmentos rituales y recitados, suerte de música simbólica actuante sólo por el poder del sentido de lo fonético.”

Por cierto, que como buen egocéntrico que soy, busqué ratón y tenemos una pequeña mención:

“El ratón, en simbolismo medieval, es asimilado al demonio. Se le superpone significado fálico, pero en su aspecto peligroso y repugnante”.

Sin comentarios…