Archivos mensuales: septiembre 2006

colibri

No suelo hablar de programas por estas páginas. Pero creo que puedo hacer alguna excepción: se trata de Colibri, un clon para Windows de Quicksilver,esa pequeña maravilla que sólo se puede disfrutar en el Mac. Básicamente, se trata de un programa que sirve para lanzar a su vez otros programas. Y todo de una manera sencilla mediante dos o tres pulsaciones de teclado. Primero pulsaríamos Ctrl+Barra espaciadora (esto es configurable) para lanzar Colibri, después comenzaríamos a pulsar las letras del programa que se desea abrir. Habitualmente llega con una o dos pulsaciones y ya se encuentra aquel que queremos. De esta manera, no es necesario utilizar el ratón y perder tiempo buscando el programa en el menú de inicio. Puede parecer una tontería pero os aseguro que se ahorra mucho tiempo. Y si no que se lo pregunten a la legión de adoradores del Quicksilver.

roedores inmunes a la depresión

Acabo de leer en Astroseti una noticia en la cual se comenta que mediante la supresión del gen TREK-1 los ratoncitos seríamos felices e inmunes a las depresiones. Creo que voy a pedir a esos científicos que dejen de experimentar con los de mi especie. Ya estamos hartos de tanto pinchazo y aspirina.

¡Con un poquito de queso ya somos felices!

el cielo protector

Hoy he encontrado un vídeo de Sakamoto tocando el tema principal de la película ‘El cielo protector’. Y me ha hecho recordar a Bowles, sus libros y su estancia en Tánger:

«Yo no elegí vivir en Tánger de forma permanente: fue una casualidad. Tenía la intención de que mi visita fuera breve; después me iría a otro sitio y seguiría de un lado a otro indefinidamente» – Memorias de un nómada

Referencias:

Sitio oficial Paul Bowles

canciones perdidas

Ayer a la noche fui a un concierto en el que se tocaron fragmentos de óperas famosas como “Rigoletto”, “La Traviata”, “Don Pasquale”… El concierto constaba de dos partes y en cada una de ellas, el pianista ejecutaba una obra que no aparecía en el programa. Y ahora me siento huérfano porque he escuchado algo hermosísimo y no sé qué es. Me refiero a la obra de la segunda parte. Sólo puedo recordar las sensaciones que tuve durante la melodía y el silencio del auditorio. En ese momento la música lo era todo. En ella se resolvían todos los problemas o dudas y los segundos se estiraban como por arte de magia. Al extinguirse la última nota me llegó un susurro desde un lateral que decía en voz muy baja… ‘¡pero qué bonito!’